LAUDES (Martes primera semana)

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Himno
  1. Danos, Señor, la luz de un nuevo día

y tu misericordia la derrame

sobre los mansos, sobre los pequeños

y los que sufren injustica y hambre.

  • Que por tu amor vivamos más unidos

y que el que sufre, ya no sufra solo.

Da de beber tu sangre en este día

a los que tienen sed de ver tu rosto.

  • Tu claridad avance victoriosa;

no dejes en su noche a nuestras almas.

Que tu luz nos desnude y nos derribe

y nos haga crecer en esperanza.

  • Te lo pedimos, Padre, por tu Hijo

que para iluminarnos se hizo hombre;

por la luz del Espíritu asistidos

todo te lo pedimos en su nombre. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

SALMO 97 (98)

Dios ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo. (Le 1,69).

1          Canten al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas:

2          su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo;

el Señor da a conocer su victoria

revela a las naciones su justicia:

3          se acordó de su misericordia y su fidelidad

en favor de la casa de Israel;

los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

4          Aclama al Señor, tierra entera,

griten, vitoreen, toquen;

5          toquen la cítara para el Señor,

suenen los instrumentos:

6          con clarines y al son de trompetas

aclamen al Rey y Señor.

7          Retumbe el mar y cuanto contiene,

la tierra y cuantos la habitan;

8          aplaudan los ríos, aclamen los montes

al Señor que llega para regir la tierra.

9          Regirá el orbe con justicia

y los pueblos con rectitud.

Gloria…

Antífona 1ra

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Antífona 2da

Mil años en tu presencia son un ayer que pasó.

SALMO 89 (90)

Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día 2P 3,8).

1          Señor, tú has sido nuestro refugio

de generación en generación.

2          Antes que naciesen los montes, /

o fuera engendrado el orbe de la tierra, *

desde siempre y por siempre tú eres Dios.

3          Tú reduces el hombre a polvo,

diciendo: «Retornen, hijos de Adán».

4          Mil años en tu presencia /

son un ayer, que pasó, *

una guardia nocturna.

5          Los siembras año por año,

como hierba que se renueva;

6          que florece y se renueva por la mañana,

y por la tarde la siegan y se seca.

7          ¡Cómo nos ha consumido tu cólera,

y nos ha trastornado tu indignación!

8          Pusiste nuestras culpas ante ti,

nuestros secretos, ante la luz de tu mirada.

9          Y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,

y nuestros años se acabaron como un suspiro.

10        Aunque uno viva setenta años,

y el más robusto hasta ochenta,

la mayor parte son fatiga inútil,

porque pasan aprisa y vuelan.

11        ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,

quién ha sentido el peso de tu cólera?

12        Enséñanos a calcular nuestros años,

para que adquiramos un corazón sabio.

13        Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?

Ten compasión de tus siervos;

14        por la mañana sácianos de tu misericordia,

y toda nuestra vida será alegría y júbilo;

15        danos alegría, por los días en que nos afligiste,

por los años en que sufrimos desdichas.

16        Que tus siervos vean tu acción

y sus hijos tu gloria.

17        Baje hasta nosotros la bondad del Señor

y haga prósperas las obras de nuestras manos.

Gloria…

Antífona 2da

Mil años en tu presencia son un ayer que pasó.

Antífona 3ra

El volverá a ustedes y no les ocultará su rostro.

CÁNTICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO: Tb 13,2-8

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva. (1 Pe 1-3).

2          Bendito sea Dios, que vive eternamente,

y cuyo reino dura por los siglos:

él azota y se compadece, /

hunde hasta el abismo y saca de él, *

y no hay quien escape de su mano.

3          Dénle gracias, israelitas, ante los paganos,

porque él nos dispersó entre ellos.

4          Proclamen allí su grandeza,

alábenlo ante todos los vivientes;

que él es nuestro Dios y Señor,

nuestro padre y por todos los siglos.

5          Él nos azota por nuestros delitos,

pero se compadecerá de nuevo,

y los congregará de entre las naciones

por donde están dispersados.

6          Si vuelven a él de todo corazón /

y con toda el alma, *

siendo sinceros con él,

él volverá a ustedes

y no les ocultará su rostro.

7          Verán lo que hará con ustedes,

le darán gracias con fuerte voz,

bendecirán al Señor de la justicia

y alabarán al rey de los siglos.

8          Yo le doy gracias en mi cautiverio, *

anuncio su grandeza y su poder /

a un pueblo pecador.

Conviértanse, pecadores,

obren rectamente en su presencia:

quizá les mostrará benevolencia

y tendrá compasión.

9          Alabaré a mi Dios, al Rey del cielo,

y me alegraré de su grandeza.

10        Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén.

Gloria….

Antífona 3ra

El volverá a ustedes y no les ocultará su rostro.

  1. Lectura breve

Del profeta Joel                                                                                             Jl 2,12b-13

Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de sus amenazas.

  • Responsorio

V: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

R: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

V: Mira si mi camino se desvía.

R: Y ponme a prueba.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

V: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

  1. Benedictus

Antífona

Quizás Dios se arrepienta y se compadezca, y no moriremos.

CÁNTICO DE ZACARÍAS (LC 1,68-79)

68        Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69        suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo;

70        según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

71        Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

72        realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza,

73        y el juramento que juró

a nuestro padre Abraham.

74        Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

75        le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

76        Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, *

porque irás delante del Señor, /

a preparar sus caminos,

77        anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

78        Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

79        para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte;

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

Gloria…

Antífona

Quizás Dios se arrepienta y se compadezca, y no moriremos.

  1.  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  1.  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de tu santa voluntad, para que, en nuestros días, crezca en santidad y número el pueblo dedicado a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V: Bendigamos al Señor

R: Demos gracias a Dios

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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