LAUDES (Miércoles III de Pascua) San Anselmo

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. !Aleluya!

1 Himno

Oh Rey Glorioso de los elegidos

que al mundo redimiste del pecado,

salva, Señor, a quienes te confiesan

en la fiesta de bodas del Cordero.

Señor de los Señores, Rey de reyes,

que juzgas rectamente nuestra vida,

acepta el aleluya de tus santos

cuyos nombres se leen en tu libro.

Recibe nuestro canto, Padre amado,

por medio de tu Hijo Jesucristo;

que el Espíritu acepte y santifique

la ofrenda de los que han vencido. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

!Aleluya, aleluya, aleluya!

SALMO 96 (97)

Entonces brillará en el cielo la señal del Hijo del hombre (Mt 24,30).

1 El Señor reina, la tierra goza,

se alegran las islas innumerables.

 2 Tiniebla y Nube lo rodean,

Justicia y Derecho sostienen su trono.

3          Delante de él avanza Fuego

abrasando en torno a los enemigos;

4          sus relámpagos deslumbran el orbe,

y viéndolos, la tierra se estremece;

5          los montes se derriten como cera

ante el dueño de toda la tierra.

6          Los cielos pregonan su justicia

y todos los pueblos contemplan su gloria;

7          los que adoran estatuas se sonrojan,

y los que ponen su orgullo en los ídolos.

Ante él se postran todos los dioses:

8          lo oye Sión, y se alegra.

Se regocijan las ciudades de Judá

por tus sentencias, Señor;

9          porque tú eres, Señor, /

altísimo sobre toda la tierra, *

encumbrado sobre todos los dioses.

10        El Señor ama al que aborrece el mal, *

protege la vida de sus fieles /

y los libra de los malvados.

11        Amanece la luz para el justo,

y la alegría para los rectos de corazón.

12        Alégrense, justos, con el Señor,

celebren su santo nombre.

Gloria…

Antífona 1ra

!Aleluya, aleluya, aleluya!

Antífona 2da

!Aleluya, aleluya, aleluya!

SALMO 35 (36)

El que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Jn 8,12).

2          El malvado escucha en su interior

un oráculo del pecado:

«No tengo miedo a Dios

ni en su presencia».

3          Porque se hace la ilusión de que su culpa

no será descubierta ni aborrecida.

4          Las palabras de su boca son maldad y traición,

renuncia a ser sensato y a obrar bien;

5          acostado medita el crimen, /

se obstina en el mal camino, *

no rechaza la maldad.

6          Señor, tu misericordia llega al cielo,

tu fidelidad hasta las nubes,

7          tu justicia hasta las altas cordilleras,

tus sentencias son como el océano inmenso.

Tú socorres a hombres y animales,

8          ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!

Los humanos se refugian a la sombra de tus alas,

9          se nutren de lo sabroso de tu casa,

les das a beber del torrente de tus delicias: *

10        porque en ti está la fuente viva /

y tu luz nos hace ver la luz.

11        Prolonga tu misericordia con los que te reconocen,

tu justicia, con los rectos de corazón;

12        que no me pisotee el pie del soberbio,

que no me eche fuera la mano del malvado.

13        Han fracasado los malhechores,

derribados, no se pueden levantar.

Gloria…

Antífona 2da

!Aleluya, aleluya, aleluya!

Antífona 3ra

!Aleluya, aleluya, aleluya!

CÁNTICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO: Jdt 16,1-2.13-15

Cantaban un cántico nuevo (Ap 5,9).

1          ¡Alaben a mi Dios con tambores,

eleven cantos al Señor con cítaras,

ofrézcanle los acordes /

de un salmo de alabanza, *

ensalcen e invoquen su nombre!

2          Porque el Señor /

es un Dios quebrantador de guerras, *

su nombre es el Señor.

13        Cantaré a mi Dios un cántico nuevo: *

Señor, tú eres grande y glorioso, /

admirable en tu fuerza, invencible.

14        Que te sirva toda la creación,

porque tú lo mandaste, y existió;

enviaste tu aliento, y la construiste,

nada puede resistir a tu voz.

15        Sacudirán las olas

los cimientos de los montes,

las peñas en tu presencia /

se derretirán como cera, *

pero tú serás propicio a tus fieles.

Gloria…

Antífona 3ra

!Aleluya, aleluya, aleluya!

  1. Lectura breve

De la primera carta de san Juan 1Jn 5,5-6a

¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre.

  1. Responsorio

V: El Señor es la herencia del vencedor. !Aleluya!

R: El Señor es la herencia del vencedor. !Aleluya!

V: Yo seré Dios para él, y él será hijo para mí.

R: El Señor es la herencia del vencedor. !Aleluya!

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: El Señor es la herencia del vencedor. !Aleluya!

  1. Benedictus

Antífona

En el Reino de Dios, unos plantan y otros riegan, pero es Dios el que da el crecimiento. Aleluya!

CÁNTICO DE ZACARÍAS (LC 1,68-79)

68        Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

69        suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo;

70        según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

71        Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

72        realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza,

73        y el juramento que juró

a nuestro padre Abraham.

74        Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

75        le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

76        Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, *

porque irás delante del Señor, /

a preparar sus caminos,

77        anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

78        Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

79        para iluminar a los que viven en tinieblas

y en sombra de muerte;

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

Gloria…

Antífona

En el Reino de Dios, unos plantan y otros riegan, pero es Dios el que da el crecimiento. Aleluya!

  1.  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  1.  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Dios nuestro,
que concediste al obispo san Anselmo
buscar y enseñar los misterios de tu sabiduría,
ven en ayuda de nuestra inteligencia con la luz de la fe,
para que el corazón goce
con las verdades que nos has revelado.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

V: Bendigamos al Señor

R: Demos gracias a Dios

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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