Monasterio de Einsiedeln

Hace unos 1200 años, un monje sacerdote llamado Meinrado, se internó en los bosques solitarios a orillas del lago de Zürich, en Suiza, y allí vivió solo, como ermitaño. Se dedicaba al servicio de su Creador en la oración, y atendía también con caridad a los ocasionales visitantes y pobres que se acercaban a su retiro. La abadesa Heilwiga y algunos otros ermitaños ayudaron a Meinrado a edificarse una nueva ermita, que comprendía una capillita, un sitio para alojar a sus eventuales huéspedes y, un poco más retirada, la celda del ermitaño. La capillita disponía de un altar, unos candeleras, relicarios, una Biblia y un Misal. Meinrado poseía asimismo una copia de la “Regla de san Benito” y otros libros espirituales.

La piedad mañana caracterizaba al monje eremita, lo cual seguramente era una herencia de su formación en el monasterio benedictino de Reichenau. Dicho monasterio estaba dedicado a la Bienaventurada Virgen María.

El 21 de enero del año 861, aparecieron en dichos bosques dos ladrones que tenían planeado asistir a una de las misas del ermitaño Meinrado, para luego robarle sus supuestos tesoros. Meinrado los recibió con mucha caridad, sabiendo de antemano las intenciones de sus huéspedes. Después de disfrutar de su hospitalidad, lo mataron y huyeron del sitio; pero
unos cuervos domesticados que poseía el ermitaño, los siguieron hasta Zürich, señalando así sus fechorías, por las cuales fueron luego apresados y condenados.

Alrededor de ese lugar, sus hermanos monjes, construyeron una gruta en honor de nuestra querida Madre, que él también veneraba y poco a poco se fue haciendo un eremitorio y luego un monasterio que se llamó “EINSIEDELN”, que quiere decir “ermita”. En este monasterio vivían hombres de una verdadera entrega a Dios.

Dirección: Santiago, Misiones – Paraguay

Correo: tupasymaria@benedictinos.org.py

Cerrar menú