VISPERAS

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Himno
  1. Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su tu destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

  • Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva,

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

  • Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

  • Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frio.

  • Guarda mi fe del enemigo.

¡Tantos me dicen que estás muerto!

Y entre la sombra y el desierto

dame tu mano y ven conmigo.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Justica y verdad son las obras de Dios.

SALMO 110 (111)

Grandes cosas ha hecho en mí el Omnipotente, y Santo es su nombre; su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen (Le 1,49-50).

1

Doy gracias al Señor de todo corazón, *

en compañía de los rectos, en la asamblea.

2          Grandes son las obras del Señor,

dignas de estudio para los que las aman.

3          Esplendor y belleza son su obra,

su generosidad dura por siempre;

4          ha hecho maravillas memorables,

el Señor es piadoso y clemente:

5          él da alimento a sus fieles,

recordando siempre su alianza.

6          Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,

dándoles la heredad de las naciones.

7          Justicia y verdad son las obras de sus manos,

todos sus preceptos merecen confianza:

8          son estables para siempre jamás,

se han de cumplir con verdad y rectitud.

9          Envió la redención a su pueblo, /

ratificó para siempre su alianza: *

su nombre es sagrado y temible.

10        Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, /

tienen buen juicio los que lo practican; *

la alabanza del Señor dura por siempre.

Gloria…

Antífona 1ra

Justica y verdad son las obras de Dios.

Antífona 2da

El Señor es mi pastor; nada me falta.

SALMO 22 (23)

El Cordero que está en el trono será su pastor y los guiará a las fuentes de las aguas de la vida. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos (Ap 7,16-17).

1.         El Señor es mi pastor,

nada me falta:

2          en verdes praderas me hace recostar; *

me conduce hacia fuentes tranquilas /

3          y repara mis fuerzas;

me guía por el sendero justo,

por el honor de su nombre.

4          Aunque camine por cañadas oscuras. /

nada temo, porque tú vas conmigo: *

tu vara y tu cayado me sosiegan.

5          Preparas una mesa ante mí

enfrente de mis enemigos;

me unges la cabeza con perfume,

y mi copa rebosa.

6          Tu bondad y tu misericordia me acompañan

todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

Gloria…

Antífona 2da

El Señor es mi pastor; nada me falta.

Antífona 3ra

Felices los que viven en tu casa alabándote siempre.

SALMO 83 (84)

Tengan fe en Dios y tengan también fe en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas (Jn 14,1.2).

2          ¡Qué deseables son tus moradas,

Señor de los Ejércitos!

3          Mi alma se consume y anhela

los atrios del Señor,

mi corazón y mi carne

retozan por el Dios vivo.

4          Hasta el gorrión ha encontrado una casa, *

y la golondrina, un nido /

donde colocar sus pichones:

tus altares, Señor de los Ejércitos,

rey mío y Dios mío.

5          Dichosos los que viven en tu casa

alabándote siempre.

6          Dichosos los que encuentran en ti su fuerza

al preparar su peregrinación:

7          cuando atraviesan áridos valles

los convierten en oasis,

como si la lluvia temprana

los cubriera de bendiciones;

8          caminan de baluarte en baluarte

hasta ver a Dios en Sión.

9          Señor de los Ejércitos, escucha mi súplica.

atiéndeme, Dios de Jacob.

10        Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,

mira el rostro de tu Ungido.

11        Vale más un día en tus atrios

que mil en mi casa,

y prefiero el umbral de la casa de Dios

a vivir con los malvados.

12        Porque el Señor es sol y escudo,

él da la gracia y la gloria.

El Señor no niega sus bienes

a los de conducta intachable.

13        ¡Señor de los Ejércitos,

dichoso el hombre que confía en ti!

Gloria…

Antífona 3ra

Felices los que viven en tu casa alabándote siempre.

Antífona 4ta

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.

CÁNTICO DEL NUEVO TESTAMENTO: 1 Co 13,1-8

A.        1 Ya podría yo hablar

B.        las lenguas de los hombres y de los ángeles,

C.        si no tengo amor, no soy más que un metal que Resuena

D.        o unos platillos que aturden.

A.        2 Ya podría tener el don de profecía

B.        y conocer todos los secretos y todo el saber;

C.        podría tener fe como para mover montañas;

D.        si no tengo amor, no soy nada.

A.        3 Podría repartir en limosnas todo lo que tengo

B.        y aún dejarme quemar vivo;

C.        si no tengo amor,

D.        de nada me sirve.

A.        4 El amor es comprensivo,

B.        el amor es servicial y no tiene envidia;

C.        el amor no presume ni se engríe;

D.        5 no procede con bajeza ni es egoísta.

A.        No se irrita;

B.        no lleva cuentas del mal;

C.        6 no se alegra de la injusticia;

D.        sino que goza con la verdad.

A.        7 Disculpa sin límites, cree sin límites,

B.        espera sin límites,

C.        aguanta sin límites.

D.        8 El amor no pasa nunca.

Gloria..

Antífona 4ta

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones.

  1. Lectura breve

De la carta de Santiago                                                                                 St 4,7-8.10

Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

  1. Responsorio

V: Yo confieso mi culpa; me aflige mi pecado.

R: Yo confieso mi culpa; me aflige mi pecado.

V: Mi pena no se aparta de mí.

R: Me aflige mi pecado.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Yo confieso mi culpa; me aflige mi pecado.

  1. Magnificat

Antífona

Escuchen mi voz y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo.

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles / de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Escuchen mi voz y yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo.

  1.  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Te pedimos humildemente, Señor, que, a medida que se acerca la fiesta de nuestra salvación, vaya creciendo en intensidad nuestra entrega para celebrar dignamente el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V: Bendigamos al Señor

R: Demos gracias a Dios

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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