VISPERAS

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Himno
  1. Señor, la luz del día ya se apaga,

la noche va extendiendo sus tinieblas;

alumbra lo más hondo de las almas

en este santo tiempo de cuaresma.

  • Conoces nuestra vida y nuestra historia

y sabes que también hemos pecado,

por eso hacia ti nos dirigimos

confiando que seremos perdonados.

  • Unidos con la Iglesia recorremos

la senda que nos lleva hasta el calvario,

llevando en nuestro cuerpo tus dolores

sufriendo lo que aún no has completado.

  • Escucha nuestra voz amado Padre,

que junto con tu Hijo Jesucristo

enviaste tu Espíritu a los hombres,

sellando con tu gracia sus destinos. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Tu gracia, Señor, descienda sobre nosotros, como lo esperamos de Ti.

SALMO 32 (33)

Por medio de El fueron creadas todas las cosas, en el cielo y en la tierra. (Col 1,16).

1          Aclamen, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos;

2          den gracias al Señor con la cítara.

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

3          cántenle un cántico nuevo,

con buen acompañamiento:

4          que la palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

5          él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra.

6          La palabra del Señor hizo el cielo;

el aliento de su boca, sus ejércitos;

7          encierra en un odre las aguas marinas,

mete en un depósito el océano.

8          Tema al Señor la tierra entera,

tiemblen ante él los habitantes del orbe:

9          porque él lo dijo, y existió,

él lo mandó, y surgió.

10        El Señor deshace los planes de las naciones,

frustra los proyectos de los pueblos;

11        pero el plan del Señor subsiste por siempre,

los proyectos de su corazón, de edad en edad.

12        Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como heredad.

13        El Señor mira desde el cielo,

se fija en todos los hombres;

14        desde su morada observa

a todos los habitantes de la tierra:

15        él modeló cada corazón,

y comprende todas sus acciones.

16        No vence el rey por su gran ejército,

no escapa el soldado por su mucha fuerza,

17        nada valen sus caballos para la victoria,

ni por su gran ejército se salva.

18        Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

19        para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.

20        Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

21        con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

22        Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

Gloria…

Antífona 1ra

Tu gracia, Señor, descienda sobre nosotros, como lo esperamos de Ti.

Antífona 2da

Habitaré siempre en tu morada: me darás tu herencia.

SALMO 60 (61)

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes futuros (Hb 9,11).

2          Dios mío, escucha mi clamor,

atiende a mi súplica.

3          Te invoco desde el confín de la tierra

con el corazón abatido:

4          llévame a una roca inaccesible *

porque tú eres mi refugio /

y mi bastión contra el enemigo.

5          Habitaré siempre en tu morada

refugiado al amparo de tus alas;

6          porque tú, oh Dios, escucharás mis votos,

y me darás la heredad de los que veneran tu nombre.

7          Añade días a los días del rey,

que sus años alcancen varias generaciones;

8          que reine siempre en presencia de Dios,

que tu gracia y tu lealtad le hagan guardia.

9          Yo tocaré siempre en tu honor,

e iré cumpliendo mis votos día tras día.

Gloria…

Antífona 2da

Habitaré siempre en tu morada: me darás tu herencia.

Antífona 3ra

Señor, en medio de tu templo meditamos tu misericordia.

SALMO 47 (48)

Ha llegado el momento, y es ahora, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. (Jn 4,23).

2          Grande es el Señor, y muy digno de alabanza

en la ciudad de nuestro Dios.

3          Su Monte Santo, una altura hermosa,

alegría de toda la tierra:

el monte Sión, vértice del cielo,

ciudad del gran rey.

4          Entre sus palacios,

Dios descuella como un alcázar.

5          Miren: los reyes se aliaron

para atacarla juntos;

6          pero al verla, quedaron aterrados

y huyeron despavoridos;

7          allí los agarró un temblor

y dolores como de parto;

8          como un viento del desierto que destroza

las naves de Tarsis.

9          Lo que habíamos oído lo hemos visto’

en la ciudad del Señor de los Ejércitos,

en la ciudad de nuestro Dios;

que Dios la ha fundado para siempre.

10        Oh Dios, meditamos tu misericordia

en medio de tu templo:

11        como tu renombre, oh Dios,

tu alabanza llega al confín de la tierra;

tu diestra está llena de justicia:

12        el monte Sión se alegra,

las ciudades de Judá se gozan

con tus sentencias

13        Den la vuelta en torno a Sión,

contando sus torreones;

14        fíjense en sus baluartes,

observen sus palacios:

para poder decirle a la próxima generación: *

15        «Este es el Señor nuestro Dios». /

El nos guiará por siempre jamás.

Gloria…

Antífona 3ra

Señor, en medio de tu templo meditamos tu misericordia.

Antífona 4ta

Dios nuestro salvador nos ha salvado según su propia misericordia.

CÁNTICO DEL NUEVO TESTAMENTO: Tt 3,4-7

A.        4 Ha aparecido la Bondad de Dios y su Amor al hombre.

B.        5 No por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros,

C.        sino que según su propia misericordia nos ha salvado: (*)

D.        con el baño del segundo nacimiento, /

y con la renovación por el Espíritu Santo.

A.        6 Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros

B.        por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

C.        7 Así, justificados por su gracia,

D.        somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.

Gloria…

Antífona 4ta

Dios nuestro salvador nos ha salvado según su propia misericordia.

  1. Lectura breve

De la primera carta del Apóstol san Pablo a los Tesalonicenses      1Ts 5,9-10

Dios nos destinó para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él.

  1. Responsorio

V: Yo confieso mi culpa; me aflige mi pecado.

R: Yo confieso mi culpa; me aflige mi pecado.

V: Mi pena no se aparta de mí.

R: Me aflige mi pecado.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Yo confieso mi culpa; me aflige mi pecado.

  1. Magnificat

Antífona

Destruyan este templo, y en tres días lo volveré a edificar.

Cantico de la Virgen María (Lc 1,46-55)

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles /

de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Destruyan este templo, y en tres días lo volveré a edificar.

  •  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Señor Dios nuestro, que renuevas al mundo por medio de tus sacramentos, concede a tu Iglesia la ayuda de los auxilios de tu gracia y no la prives de lo que necesita cada día. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén

V: Bendigamos al Señor.

R: Demos Gracias a Dios.

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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