VISPERAS

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Himno
  1. Señor, la luz del día ya se apaga,

la noche va extendiendo sus tinieblas;

alumbra lo más hondo de las almas

en este santo tiempo de cuaresma.

  • Conoces nuestra vida y nuestra historia

y sabes que también hemos pecado,

por eso hacia ti nos dirigimos

confiando que seremos perdonados.

  • Unidos con la Iglesia recorremos

la senda que nos lleva hasta el calvario,

llevando en nuestro cuerpo tus dolores

sufriendo lo que aún no has completado.

  • Escucha nuestra voz amado Padre,

que junto con tu Hijo Jesucristo

enviaste tu Espíritu a los hombres,

sellando con tu gracia sus destinos. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Bendice, alma mía, al Señor, y nunca olvides su amor.

SALMO 102 (103)

Dios, rico en misericordia, por el gran amor que nos tuyo, cuando estábamos muertos por los pecados, nos hizo revivir con Cristo: por pura gracia fuimos salvados (Ef2,4-5).

1    Bendice, alma mía, al Señor,

y todo mi ser a su santo nombre.

2    Bendice, alma mía, al Señor,

y no olvides sus beneficios.

3 El perdona todas tus culpas,

y cura todas tus enfermedades;

4    él rescata tu vida de la fosa

y te colma de gracia y de ternura;

5    él sacia de bienes tus anhelos,

y como un águila se renueva tu juventud.

6    El Señor hace justicia

y defiende a todos los oprimidos;

7    enseñó sus caminos a Moisés

y sus hazañas a los hijos de Israel.

8    El Señor es compasivo y misericordioso,

lento a la ira y rico en clemencia;

9    no está siempre acusando,

ni guarda rencor perpetuo.

10  No nos trata como merecen nuestros pecados,

ni nos paga según nuestras culpas;

11  como se levanta el cielo sobre la tierra,

se levanta su bondad sobre sus fieles;

12  como dista el oriente del ocaso,

así aleja de nosotros nuestros delitos;

13  como un padre siente ternura por sus hijos,

siente el Señor ternura por sus fieles;

14  porque él conoce nuestra masa,

se acuerda de que somos barro.

15  Los días del hombre duran lo que la hierba,

florecen como flor del campo,

16  que el viento la roza, y ya no existe,

su terreno no volverá a verla.

17  Pero la misericordia del Señor dura siempre,

su justicia pasa de hijos a nietos:

18  para los que guardan la alianza

y recitan y cumplen sus mandatos.

19  El Señor puso en el cielo su trono,

su soberanía gobierna el universo.

20  Bendigan al Señor, ángeles suyos: *

poderosos ejecutores de sus órdenes, /

prontos a la voz de su palabra.

21  Bendigan al Señor, ejércitos suyos,

servidores que cumplen sus deseos.

22  Bendigan al Señor, todas sus obras, /

en todo lugar de su imperio. *

Bendice, alma mía, al Señor.

Gloria…

Antífona 1ra

Bendice, alma mía, al Señor, y nunca olvides su amor.

Antífona 2da

Mírame, Señor, ten compasión de mí.

SALMO 85 (86)

En los días de su vida terrena ofreció oración y súplicas con fuertes gritos y lágrimas a Aquél que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piadosa sumisión (Hb 5,7).

1    Inclína tu oído, Señor, escúchame,

que soy un pobre desamparado;

2    protege mi vida, que soy un fiel tuyo,

salva a tu siervo que confía en ti;

3    tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,

que a ti te estoy llamando todo el día;

4    alegra el alma de tu siervo,

pues levanto mi alma hacia ti;

5    porque tú, Señor, eres bueno y clemente,

rico en misericordia con los que te invocan.

6    Señor, escucha mi oración,

atiende a la voz de mi súplica;

7    en el día del peligro te llamo,

porque tú me escuchas.

8    No tienes igual entre los dioses, Señor,

ni hay obras como las tuyas.

9    Todos los pueblos vendrán /

a postrarse en tu presencia, Señor, *

bendecirán tu nombre:

10  «Grande eres tú, y haces maravillas,

tú eres el único Dios».

11  Enséñame, Señor, tu camino,

para que siga tu verdad;

mantén mi corazón entero

en el temor de tu nombre.

12  Te alabaré de todo corazón, Dios mío,

daré gloria a tu nombre por siempre,

13  por tu grande piedad para conmigo,

porque me salvaste del Abismo profundo.

14  Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, *

una banda de insolentes atenta contra mi vida,

sin tenerte en cuenta a ti.

15  Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,

lento a la cólera, rico en piedad y leal,

16  mírame, ten compasión de mí, *

da fuerza a tu siervo, /

salva al hijo de tu esclava.

17  Dame una señal propicia, /

que la vean mis adversarios y se avergüencen,*

porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

Gloria…

Antífona 2da

Mírame, Señor, ten compasión de mí.

Antífona 3ra

Se dirá de Sión el Altísimo en persona la ha fundado.

SALMO 86 (87)

Se han aproximado al monte Sión y ala ciudad de Dios, a la Jerusalén celestial… a la asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos (Hb 12,22-23).

2. El la ha cimentado sobre el monte santo: *

y el Señor prefiere las puertas de Sión /

a todas las moradas de Jacob.

3    ¡Qué pregón tan glorioso para ti,

ciudad de Dios!

4    «Contaré a Egipto y a Babilonia

entre mis fieles;

filisteos, tirios y etíopes

han nacido allí».

5    Se dirá de Sión: «Uno por uno /

todos han nacido en ella: *

el Altísimo en persona la ha fundado».

6    El Señor escribirá en el registro de los pueblos:

«Este ha nacido allí».

7    Y cantarán mientras danzan:

«Todas mis fuentes están en ti».

Gloria…

Antífona 3ra

Se dirá de Sión el Altísimo en persona la ha fundado.

Antífona 4ta

Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.

CÁNTICO DEL NUEVO TESTAMENTO: Mt 5,3-10

A.  3 Dichosos los pobres en el espíritu,

B.  porque de ellos es el Reino de los Cielos.

C.  4 Dichosos los sufridos,

D.  porque ellos heredarán la tierra.

A.  5 Dichosos los que lloran,

B.  porque ellos serán consolados.

C.  6 Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,

D.  porque ellos quedarán saciados.

A.  7 Dichosos los misericordiosos,

B.  porque ellos alcanzarán misericordia.

C.  8 Dichosos los limpios de corazón,

D.  porque ellos verán a Dios.

A.  9 Dichosos los que trabajan por la paz,

B.  porque ellos se llamarán los «hijos de Dios».

C.  10 Dichosos los perseguidos por causa de la justicia

D.  porque de ellos es el Reino de los Cielos.

Gloria…

Antífona 4ta

Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.

  1. Lectura breve

Del profeta Zacarías                                                                          Za 1,3b-4b

Vuelvan a mí -oráculo del Señor de los ejércitos- y yo volveré a ustedes, dice el Señor de los ejércitos. No sean como sus padres, a quienes los antiguos profetas interpelaron, diciendo: “Vuelvan de sus malos caminos y de sus malas acciones”.

  • Responsorio

V: Enséñame a cumplir tu voluntad: Tú eres mi Dios

R: Enséñame a cumplir tu voluntad: Tú eres mi Dios

V: Tú Espíritu me guíe por la tierra llana.

R: Tú eres mi Dios

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Enséñame a cumplir tu voluntad: Tú eres mi Dios

  • Magnificat

Antífona

El Servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes.

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles /

de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

El Servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes.

  •  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Padre, que concedes a los justos el premio de sus méritos y el perdón a los pecadores que se arrepienten; ten piedad de quienes te suplicamos para que la confesión de nuestras culpas nos obtenga tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vie y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

V: Bendigamos al Señor

R: Demos gracias a Dios

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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