VISPERAS (Lunes III de Pascua)

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. !Aleluya!

HIMNO

¿Dónde está, muerte, tu victoria?

¿Dónde está muerte, tu aguijón?

Todo es destello de su gloria,

brillante luz resurrección.

Fiesta es la lucha terminada,

vida es la muerte del Señor,

día la noche engalanada,

fulgor eterno de su amor.

Fuente perenne de la vida,

luz siempre viva de su don,

Cristo es ya vida siempre unida

a toda vida en aflicción.

Cuando la noche se avecina,

noche del hombre y su ilusión,

Cristo es ya luz que lo ilumina,

sol de su vida y corazón.

Demos al Padre la alabanza,

por Jesucristo, Hijo y Señor,

dénos su Espíritu esperanza

viva y eterna de su amor. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 32 (33)

Por medio de El fueron creadas todas las cosas, en el cielo y en la tierra. (Col 1,16).

1          Aclamen, justos, al Señor,

que merece la alabanza de los buenos;

2          den gracias al Señor con la cítara.

toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;

3          cántenle un cántico nuevo,

con buen acompañamiento:

4          que la palabra del Señor es sincera,

y todas sus acciones son leales;

5          él ama la justicia y el derecho,

y su misericordia llena la tierra.

6          La palabra del Señor hizo el cielo;

el aliento de su boca, sus ejércitos;

7          encierra en un odre las aguas marinas,

mete en un depósito el océano.

8          Tema al Señor la tierra entera,

tiemblen ante él los habitantes del orbe:

9          porque él lo dijo, y existió,

él lo mandó, y surgió.

10        El Señor deshace los planes de las naciones,

frustra los proyectos de los pueblos;

11        pero el plan del Señor subsiste por siempre,

los proyectos de su corazón, de edad en edad.

12        Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,

el pueblo que él se eligió como heredad.

13        El Señor mira desde el cielo,

se fija en todos los hombres;

14        desde su morada observa

a todos los habitantes de la tierra:

15        él modeló cada corazón,

y comprende todas sus acciones.

16        No vence el rey por su gran ejército,

no escapa el soldado por su mucha fuerza,

17        nada valen sus caballos para la victoria,

ni por su gran ejército se salva.

18        Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,

en los que esperan en su misericordia,

19        para librar sus vidas de la muerte

y reanimarlos en tiempo de hambre.

20        Nosotros aguardamos al Señor:

él es nuestro auxilio y escudo;

21        con él se alegra nuestro corazón,

en su santo nombre confiamos.

22        Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

como lo esperamos de ti.

Gloria…

Antífona 1ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 2da

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 60 (61)

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes futuros (Hb 9,11).

2          Dios mío, escucha mi clamor,

atiende a mi súplica.

3          Te invoco desde el confín de la tierra

con el corazón abatido:

4          llévame a una roca inaccesible *

porque tú eres mi refugio /

y mi bastión contra el enemigo.

5          Habitaré siempre en tu morada

refugiado al amparo de tus alas;

6          porque tú, oh Dios, escucharás mis votos,

y me darás la heredad de los que veneran tu nombre.

7          Añade días a los días del rey,

que sus años alcancen varias generaciones;

8          que reine siempre en presencia de Dios,

que tu gracia y tu lealtad le hagan guardia.

9          Yo tocaré siempre en tu honor,

e iré cumpliendo mis votos día tras día.

Gloria…

Antífona 2da

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 3ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 27 (28)

Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que tú siempre me escuchas (Jn 11,41).

1          A ti, Señor, te invoco,

Roca mía, no seas sordo a mi voz;

que si no me escuchas, seré igual

que los que bajan a la fosa.

2          Escucha mi voz suplicante

cuando te pido auxilio,

cuando alzo las manos

hacia tu santuario.

3          No me arrebates con los malvados

ni con los malhechores,

que hablan de paz con el prójimo,

pero llevan la maldad en el corazón.

4          Trátalos según sus acciones,

según su mala conducta;

págales las obras de sus manos,

y dales su merecido.

5          Porque ignoran las acciones de Dios /

y las obras de sus manos, *

que él los destruya sin remedio.

6          Bendito el Señor, que escuchó

mi voz suplicante;

7          el Señor es mi fuerza y mi escudo;

en él confía mi corazón;

me socorrió, y mi corazón se alegra

y le canta agradecido.

8          El Señor es fuerza para su pueblo,

apoyo y salvación para su ungido.

9          Salva a tu pueblo y bendice tu heredad,

sé su pastor y llévalos siempre.

Gloria…

Antífona 3ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 4ta

Aleluya, aleluya, aleluya.

Cántico del nuevo Testamento: Ef 1,3-10

A.        3 Bendito sea Dios,

B.        Padre de nuestro Señor Jesucristo,

C.        que nos ha bendecido en la persona de Cristo

D.        con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

A.        4 Él nos eligió en la persona de Cristo,

B.        antes de crear el mundo,

C.        para que fuésemos santos

D.        e irreprochables ante él por el amor.

A.        5 Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

D.        por pura iniciativa suya, a ser sus hijos,

A.        6 para que la gloria de su gracia, (/)

B.        que tan generosamente nos ha concedido en su

querido Hijo, (*)

D.        redunde en alabanza suya.

            7 Por este Hijo, por su sangre, (*)

            hemos recibido la redención, (/)

D.        el perdón de los pecados.

A.        8 El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia, (/)

B.        lo ha derrochado en favor nuestro, (*)

D.        9 dándonos a conocer el Misterio de su voluntad.

A.        10 Este es el plan que había proyectado realizar con Cristo

B.        cuando llegase el momento culminante:

C.        recapitular en Cristo todas las cosas

D.        del cielo y de la tierra.

Gloria…

Antífona 4ta

Aleluya, aleluya, aleluya.

  1. Lectura breve

De la carta de san Pablo a los romanos                                                         Rm 10, 8b-10

La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros predicamos. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.

  1. Responsorio.

V: Quédate, Señor, con nosotros; !aleluya, aleluya!.

R: Quédate, Señor, con nosotros; !aleluya, aleluya!.

V: Porque cae ya la tarde.

R: !aleluya, aleluya!.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Quédate, Señor, con nosotros; !aleluya, aleluya!.

  1. Magnificat

Antífona

Jesús dijo a Pedro: Simón, hijo de Juan, si me amas, apacienta mis corderos. !Aleluya!

Cantico de la Virgen María (Lc 1,46-55)

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles /

de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Jesús dijo a Pedro: Simón, hijo de Juan, si me amas, apacienta mis corderos. !Aleluya!

  •  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Oh Dios, que muestras la luz de tu verdad a los que andan extraviado para que puedan volver al buen camino, concede a todos los cristianos rechazar lo que es indigno de este nombre, y cumplir cuanto en él se significa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V: Bendigamos al Señor.

R: Demos Gracias a Dios.

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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