VISPERAS (Martes III de Pascua)

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. !Aleluya!

HIMNO

¿Dónde está, muerte, tu victoria?

¿Dónde está muerte, tu aguijón?

Todo es destello de su gloria,

brillante luz resurrección.

Fiesta es la lucha terminada,

vida es la muerte del Señor,

día la noche engalanada,

fulgor eterno de su amor.

Fuente perenne de la vida,

luz siempre viva de su don,

Cristo es ya vida siempre unida

a toda vida en aflicción.

Cuando la noche se avecina,

noche del hombre y su ilusión,

Cristo es ya luz que lo ilumina,

sol de su vida y corazón.

Demos al Padre la alabanza,

por Jesucristo, Hijo y Señor,

dénos su Espíritu esperanza

viva y eterna de su amor. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 74 (75)

Desplegó la potencia de su brazo, dispersó a los de corazón soberbio: derribó a los poderosos y elevó a los humildes (Lc 1,51¬52).

2    Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias,

invocando tu nombre, contando tus maravillas.

3    «-Cuando elija la ocasión,

yo juzgaré rectamente.

4    Aunque tiemble la tierra con sus habitantes,

yo he afianzado sus columnas».

5    Digo a los jactanciosos: no se jacten;

a los malvados: no alcen la frente,

6    no alcen la frente contra el cielo,

no digan insolencias contra la Roca.

7    Ni del oriente ni del occidente,

ni del desierto ni de los montes,

8    sólo Dios gobierna:

a uno humilla, a otro ensalza.

9    El Señor tiene una copa en la mano,

un vaso lleno de vino drogado:

lo da a beber hasta el fondo

a todos los malvados de la tierra.

10  Pero yo siempre proclamaré su grandeza

y tocaré para el Dios de Jacob:

11  derribaré el poder de los malvados,

y se alzará el poder del justo.

Gloria…

Antífona 1ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 2da

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 139 (140)

Así como abundan los sufrimientos de Cristo en nosotros, así, por medio de Cristo, también abundan nuestros consuelos (2 Cor 1,5).

2    Líbrame, Señor, del malvado,

guárdame del hombre violento:

3    que planean maldades en su corazón,

y todo el día provocan contiendas;

4    afilan sus lenguas como serpientes,

con veneno de víboras en los labios.

5    Defiéndeme, Señor, de la mano perversa, /

guárdame de los hombres violentos: * que preparan zancadillas a mis pasos.

6    Los soberbios me esconden trampas; *

los perversos me tienden una red /

y por el camino me colocan lazos.

7    Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»,

Señor, atiende a mis gritos de socorro;

8    Señor Dios, mi fuerte salvador,

que cubres mi cabeza el día de la batalla.

9    Señor, no le concedas sus deseos al malvado,

no des éxito a sus proyectos:

10  no levanten cabeza los que me cercan,

que los cubra la perfidia de sus labios;

11  que les lluevan encima brasas encendidas,

que caigan en hoyos y no puedan levantarse.

12  Que el deslenguado no se afirme en la tierra,

que al violento lo cace la desgracia.

13  Yo sé que el Señor hace justicia al afligido

y defiende el derecho del pobre.

14  Los justos alabarán tu nombre,

los honrados habitarán en tu presencia.

Gloria…

Antífona 2da

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 3ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 25 (26)

Jesús es el sumo sacerdote que esperábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado al cielo (Hb 7,26).

1    Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia;

confiando en el Señor no me he desviado.

2    Escrútame, Señor, ponme a prueba,

sondea mis entrañas y mi corazón;

3    porque tengo ante los ojos tu bondad,

y camino en tu verdad.

4    No me siento con gente falsa,

no me junto con mentirosos;

5    detesto las bandas de malhechores,

no tomo asiento con los impíos.

6    Lavo en la inocencia mis manos,

y rodeo tu altar, Señor,

7    proclamando tu alabanza,

enumerando tus maravillas.

8    Señor, yo amo la belleza de tu casa,

el lugar donde reside tu gloria.

9    No arrebates mi alma con los pecadores.

ni mi vida con los sanguinarios,

10  que en su izquierda llevan infamias,

y su derecha está llena de sobornos.

11  Yo, en cambio, camino en la integridad;

sálvame, ten misericordia de mí.

12  Mi pie se mantiene en el camino llano,

en la asamblea bendeciré al Señor.

Gloria…

Antífona 3ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 4ta

Aleluya, aleluya, aleluya.

Cántico del Nuevo Testamento: Ap 4, 11; 5,9-10.12

A.  11 Eres digno, Señor Dios nuestro,

B.  de recibir la gloria, el honor y el poder,

C.  porque tú has creado el universo; (*)

D.  porque por tu voluntad, /

lo que no existía fue creado.

A.  9 Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

B.  porque fuiste degollado,

C.  y con tu sangre compraste para Dios

D.  hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

  1. y has hecho de ellos para nuestro Dios (/)
  2. un reino de sacerdotes, (*)
  3. y reinan sobre la tierra.
  1. Digno es el Cordero degollado (*)
  2. de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, (/)
  3. la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria…

Antífona 4ta

Aleluya, aleluya, aleluya.

  1. Lectura breve

De los Hechos de los Apóstoles                                                                               Hch 13,30-33

Dios resucitó a Jesús d entre los muertos y durante un tiempo se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén, los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo. Y nosotros les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres, fue cumplida por él en favor de sus hijos, que somos nosotros, resucitando a Jesús, como está escrito en el Salmo segundo: «Tú eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy».

  1. Responsorio

V: Lo coronaste de gloria y honor; !aleluya, aleluya!

R: Lo coronaste de gloria y honor; !aleluya, aleluya!

V: Le diste el dominio sobre toda la creación.

R: !aleluya, aleluya!

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

V: Lo coronaste de gloria y honor; !aleluya, aleluya!

  1. Magnificat

Antífona

Mis ovejas conocen mi voz. Yo las conozco, y ellas me siguen. !Aleluya!

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46.       Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles /

de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55        Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Mis ovejas conocen mi voz. Yo las conozco, y ellas me siguen. !Aleluya!

  1.  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Seño, tú que abres las puertas de tu reino a los que han renacido del agua y el Espíritu, acrecienta la gracia que has dado a tu hijos, para que, purificados ya de sus pecados, alcancen todas tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V: Bendigamos al Señor.

R: Demos Gracias a Dios.

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Cerrar menú