VISPERAS (Martes primera semana)

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Himno
  1. Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su tu destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

  • Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva,

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

  • Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

  • Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frio.

  • Guarda mi fe del enemigo.

¡Tantos me dicen que estás muerto!

Y entre la sombra y el desierto

dame tu mano y ven conmigo.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Invocamos tu Nombre, Señor, contando tus maravillas.

SALMO 74 (75)

Desplegó la potencia de su brazo, dispersó a los de corazón soberbio: derribó a los poderosos y elevó a los humildes (Lc 1,51¬52).

2    Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias,

invocando tu nombre, contando tus maravillas.

3    «-Cuando elija la ocasión,

yo juzgaré rectamente.

4    Aunque tiemble la tierra con sus habitantes,

yo he afianzado sus columnas».

5    Digo a los jactanciosos: no se jacten;

a los malvados: no alcen la frente,

6    no alcen la frente contra el cielo,

no digan insolencias contra la Roca.

7    Ni del oriente ni del occidente,

ni del desierto ni de los montes,

8    sólo Dios gobierna:

a uno humilla, a otro ensalza.

9    El Señor tiene una copa en la mano,

un vaso lleno de vino drogado:

lo da a beber hasta el fondo

a todos los malvados de la tierra.

10  Pero yo siempre proclamaré su grandeza

y tocaré para el Dios de Jacob:

11  derribaré el poder de los malvados,

y se alzará el poder del justo.

Gloria…

Antífona 1ra

Invocamos tu Nombre, Señor, contando tus maravillas.

Antífona 2da

Yo digo al Señor: Tú eres mi Dios, mi fuerte salvador.

SALMO 139 (140)

Así como abundan los sufrimientos de Cristo en nosotros, así, por medio de Cristo, también abundan nuestros consuelos (2 Cor 1,5).

2    Líbrame, Señor, del malvado,

guárdame del hombre violento:

3    que planean maldades en su corazón,

y todo el día provocan contiendas;

4    afilan sus lenguas como serpientes,

con veneno de víboras en los labios.

5    Defiéndeme, Señor, de la mano perversa, /

guárdame de los hombres violentos: * que preparan zancadillas a mis pasos.

6    Los soberbios me esconden trampas; *

los perversos me tienden una red /

y por el camino me colocan lazos.

7    Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»,

Señor, atiende a mis gritos de socorro;

8    Señor Dios, mi fuerte salvador,

que cubres mi cabeza el día de la batalla.

9    Señor, no le concedas sus deseos al malvado,

no des éxito a sus proyectos:

10  no levanten cabeza los que me cercan,

que los cubra la perfidia de sus labios;

11  que les lluevan encima brasas encendidas,

que caigan en hoyos y no puedan levantarse.

12  Que el deslenguado no se afirme en la tierra,

que al violento lo cace la desgracia.

13  Yo sé que el Señor hace justicia al afligido

y defiende el derecho del pobre.

14  Los justos alabarán tu nombre,

los honrados habitarán en tu presencia.

Gloria…

Antífona 2da

Yo digo al Señor: Tú eres mi Dios, mi fuerte salvador.

Antífona 3ra

En la asamblea bendeciré al Señor.

SALMO 25 (26)

Jesús es el sumo sacerdote que esperábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado al cielo (Hb 7,26).

1    Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia;

confiando en el Señor no me he desviado.

2    Escrútame, Señor, ponme a prueba,

sondea mis entrañas y mi corazón;

3    porque tengo ante los ojos tu bondad,

y camino en tu verdad.

4    No me siento con gente falsa,

no me junto con mentirosos;

5    detesto las bandas de malhechores,

no tomo asiento con los impíos.

6    Lavo en la inocencia mis manos,

y rodeo tu altar, Señor,

7    proclamando tu alabanza,

enumerando tus maravillas.

8    Señor, yo amo la belleza de tu casa,

el lugar donde reside tu gloria.

9    No arrebates mi alma con los pecadores.

ni mi vida con los sanguinarios,

10  que en su izquierda llevan infamias,

y su derecha está llena de sobornos.

11  Yo, en cambio, camino en la integridad;

sálvame, ten misericordia de mí.

12  Mi pie se mantiene en el camino llano,

en la asamblea bendeciré al Señor.

Gloria…

Antífona 3ra

En la asamblea bendeciré al Señor.

Antífona 4ta

Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico del Nuevo Testamento: Ap 4, 11; 5,9-10.12

A.  11 Eres digno, Señor Dios nuestro,

B.  de recibir la gloria, el honor y el poder,

C.  porque tú has creado el universo; (*)

D.  porque por tu voluntad, /

lo que no existía fue creado.

A.  9 Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

B.  porque fuiste degollado,

C.  y con tu sangre compraste para Dios

D.  hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

  1. y has hecho de ellos para nuestro Dios (/)
  2. un reino de sacerdotes, (*)
  3. y reinan sobre la tierra.
  1. Digno es el Cordero degollado (*)
  2. de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, (/)
  3. la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

Gloria…

Antífona 4ta

Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

  1. Lectura breve

De la carta de Santiago                                                                                 St 2,14.17.18b

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, sin no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? La fe si no va acompañado de las obras, está completamente muerta. Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe.

  • Responsorio

V: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

R: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

V: Mira si mi camino se desvía.

R: Y ponme a prueba.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

V: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

  • Magnificat

Antífona

Quizás Dios se arrepienta y se compadezca, y no moriremos.

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46.       Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles /

de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55        Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Quizás Dios se arrepienta y se compadezca, y no moriremos.

  •  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de tu santa voluntad, para que, en nuestros días, crezca en santidad y número el pueblo dedicado a tu servicio. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V: Bendigamos al Señor.

R: Demos Gracias a Dios.

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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