VISPERAS (Primeras Semana)

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

  1. Himno
  1. Libra mis ojos de la muerte;

dales la luz que es su tu destino.

Yo, como el ciego del camino,

pido un milagro para verte.

  • Haz de esta piedra de mis manos

una herramienta constructiva,

cura su fiebre posesiva

y ábrela al bien de mis hermanos.

  • Haz que mi pie vaya ligero.

Da de tu pan y de tu vaso

al que te sigue paso a paso

por lo más duro del sendero.

  • Que yo comprenda, Señor mío,

al que se queja y retrocede;

que el corazón no se me quede

desentendidamente frio.

  • Guarda mi fe del enemigo.

¡Tantos me dicen que estás muerto!

Y entre la sombra y el desierto

dame tu mano y ven conmigo.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor.

SALMO 143 (144)

Ustedes son los que han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les prepararé un reino, como el Padre lo ha preparado para mí, a fin que puedan comer y beber en la mesa de mi reino (Le 22,28-30).

1          Bendito el Señor, mi roca, *

que adiestra mis manos para el combate, /

mis dedos para la pelea;

2          mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio,

que me somete los pueblos.

3          Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?,

¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

4          El hombre es igual que un soplo,

sus días, una sombra que pasa.

5          Señor, inclina tu cielo y desciende,

toca los montes, y echarán humo,

6          fulmina el rayo, y dispérsalos,

dispara tus flechas y desbarátalos.

7          Extiende la mano desde arriba: *

defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas, /

de la mano de los extranjeros,

8          cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

9          Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

10        para ti que das la victoria a los reyes

y salvas a David, tu siervo.

Defiéndeme de la espada cruel,

11        sálvame de las manos de extranjeros:

cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

12        Sean nuestros hijos un plantío,

crecidos desde su adolescencia;

nuestras hijas sean columnas talladas,

estructura de un templo;

13        que nuestros silos estén repletos

de frutos de toda especie;

que nuestros rebaños a millares /

se multipliquen en las praderas, *

14        y nuestros bueyes vengan cargados;

que no haya brechas ni aberturas,

ni alarma en nuestras plazas.

15        Dichoso el pueblo que esto tiene,

dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Gloria…

Antífona 1ra

Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Antífona 2da

Suba mi oración como incienso, como ofrenda de la tarde.

SALMO 140 (141)

Los exhorto a ofrecer sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios… no se conformen a la mentalidad de este mundo… Estén alegres en la esperanza, sean fuertes en la tribulación, perseverantes en la oración (Rm 12,1.2.12).

1          Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

2          Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

3          Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

4          no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

5          Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, /

pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;*

yo seguiré rezando en sus desgracias.

6          Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

7          como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

8          Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

9          guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

10        Caigan los impíos en sus propias redes,

mientras yo escapo libre.

Gloria…

Antífona 2da

Suba mi oración como incienso, como ofrenda de la tarde.

Antífona 3ra

Serás mi refugio, Señor, en el país de la vida.

SALMO 141 (142)

Abba, Padre, aparta de mí este cáliz… Vigilen y oren, el espíritu está atento, pero la carne es débil (Me 14,36.39).

2          A voz en grito clamo al Señor,

a voz en grito suplico al Señor;

3          desahogo ante él mis pesares, /

expongo ante él mi angustia, *

4          mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos, *

y que en el camino por donde avanzo /

me han escondido una trampa.

5          Mira a la derecha, fíjate:

nadie me hace caso;

no tengo adonde huir;

nadie mira por mi vida.

6          A ti, grito, Señor, *

te digo: «Tú eres mi refugio /

y mi lote en el país de la vida».

7          Atiende a mis clamores,

que estoy agotado;

líbrame de mis perseguidores,

que son más fuertes que yo;

8          sácame de la prisión,

y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos,

cuando me devuelvas tu favor.

Gloria…

Antífona 3ra

Serás mi refugio, Señor, en el país de la vida.

Antífona 4ta

Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros.

CÁNTICO DEL NUEVO TESTAMENTO: Rom 8,31-35; 37-39

A.        31 Si Dios está con nosotros

B.        ¿quién estará contra nosotros?

C.        32 Él que no perdonó a su Hijo, /

sino que lo entregó a la muerte por nosotros,*

D.        ¿cómo no nos dará todo con él?

A.        33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios?

B.        Dios es el que justifica. 34 ¿Quién condenará?

C.        ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó,/

y está a la derecha de Dios. *

D.        y que intercede por nosotros?

A.        35 ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

B.        ¿La aflicción, la angustia, la persecución?,

C.        ¿el hambre, la desnudez?,

D.        ¿el peligro, la espada?

A.        37 Pero en todo esto vencemos fácilmente

D.        por aquél que nos ha amado.

A.        38 Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida,

B.        ni ángeles, ni principados; ni presente, ni futuro,

ni potencias,

C.        39 ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, *

D.        podrá apartarnos del amor de Dios /

manifestado en Cristo Jesús Señor Nuestro.

Gloria…

Antífona 4ta

Dios no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros.

  1. Lectura breve

De la carta de Santiago                                                                     St 5,16.19-20

Confiesen mutuamente sus pecados y oren los unos por los otros, para ser curados. Hermanos míos, si uno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver, sepan que el que hace volver a un pecador de su mal camino salvará su vida de la muerte y obtendrá el perdón de numerosos pecados.

  • Responsorio

V: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

R: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

V: Mira si mi camino se desvía.

R: Y ponme a prueba.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

V: Júzgame, Señor, y ponme a prueba.

  • Magnificat

Antífona

Sáname, Señor, y sanaré; sálvame y seré salvo.

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles / de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Sáname, Señor, y sanaré; sálvame y seré salvo.

  •  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Perdona las culpas de tu pueblo, Señor, y que tu amor y tu bondad nos libren del poder del pecado, al que nos ha sometido nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

V: Bendigamos al Señor

R: Demos gracias a Dios

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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