VISPERAS (Sábado Santo)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Ven, Oh Dios, en mi ayuda

R. Apresúrate, Señor, a socorrerme

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Señor todo poderoso,

a Tí la gloria y honor,

pues Tú solo la mereces

del hombre y de la creación.

Bendito por tus criaturas

y por nuestro hermano sol,

que nos da la luz del día

y es hermoso en su esplendor.

Por la luna las estrellas

benditos seas, Señor,

porque son claras y bellas,

porque hermanas nuestras son.

Por aire por, por el viento,

!Bendito seas Señor!

tiempo serenos y nublado

Tú nos mandas con amor.

Por la humilde hermana agua

que alegra con su frescor,

por el fuego que ilumina

dando alegría y calor.

Señor todo poderoso,

a Tí la gloria y honor,

pues Tú solo la mereces

del hombre y de la creación.

Y por nuestra madre tierra

!bendito seas Señor!

ella nos da el sustento

con su hierba, fruto y flor.

Por aquellos que perdonan

!benditos seas, Señor!

por los que aguantan y sufren

la enfermedad y el dolor.

Y por nuestra hermana muerte,

!bendito seas, Señor!

ningún hombre se le escapa;

!ay, quien muere pecador!.

Bendito quien te obedece,

la muerte no le hará mal;

bendiga tu santo Nombre,

sirviéndote en humildad.

Señor todo poderoso,

a Tí la gloria y honor,

pues Tú solo la mereces

del hombre y de la creación.

ANTIFONAS Y SALMOS

Antífonas

Hoy estoy muy afligido, pero mañana soltaré mis cadenas.

SALMO 114 (116)

1    Amo al Señor, porque escucha

mi voz suplicante;

2    porque inclina su oído hacia mí,

el día que lo invoco.

3    Me envolvían redes de muerte, *

me alcanzaron los lazos del Abismo, /

caí en tristeza y angustia.

4    Invoqué el nombre del Señor:

«Señor, salva mi vida».

5    El Señor es benigno y justo,

nuestro Dios es compasivo;

6    el Señor guarda a los sencillos:

estando yo sin fuerzas me salvó.

7    Alma mía, recobra tu calma,

que el Señor fue bueno contigo:

8    arrancó mi alma de la muerte, *

mis ojos de las lágrimas, /

mis pies de la caída.

9    Caminaré en presencia del Señor,

en el país de la vida.

Salmo 115 (116B)

1 (10) Tenía fe, aún cuando dije:

«Qué desgraciado soy».

2(ii) yo decía en mi apuro:

«los hombres son unos mentirosos».

3    (12) ¿Cómo pagaré al Señor,

todo el bien que me ha hecho?

4    (l3) Alzaré la copa de la salvación,

invocando su nombre.

5    (14) Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo.

6    (15) Mucho le cuesta al Señor

la muerte de sus fieles.

7(16) Señor, yo soy tu siervo, /

siervo tuyo, hijo de tu esclava: *

rompiste mis cadenas.

8 (17) Te ofreceré un sacrificio de alabanza,

invocando tu nombre, Señor.

9(18) Cumpliré al Señor mis votos,

en presencia de todo el pueblo;

10(19) en el atrio de la casa del Señor,

en medio de ti, Jerusalén.

Gloria…

Antífonas

Hoy estoy muy afligido, pero mañana soltaré mis cadenas.

Antifonas

Destruyan este templo, dice el Señor; y yo lo levantaré en tres días.

SALMO 15 (16)

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;

yo digo al Señor: «Tú eres mi bien».

Los dioses y señores de la tierra

no me satisfacen.

Multiplican las estatuas

de dioses extraños;

yo no derramaré sus libaciones en mis manos,

ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es el lote de mi heredad y mi fortuna,

mi suerte está en tu mano:

me ha tocado un lote hermoso,

me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor que me aconseja,

hasta de noche me instruye internamente.

Tengo siempre presente al Señor,

con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,

se gozan mis entrañas,

y mi carne descansa serena:

porque no me entregarás a la muerte

ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,

me saciarás de gozo en tu presencia,

de alegría perpetua a tu derecha.

Antífonas

Destruyan este templo, dice el Señor; y yo lo levantaré en tres días.

Antífonas

Defiéndeme, Señor, de los hombres violentos.

SALMO 139 (140)

2    Líbrame, Señor, del malvado,

guárdame del hombre violento:

3    que planean maldades en su corazón,

y todo el día provocan contiendas;

4    afilan sus lenguas como serpientes,

con veneno de víboras en los labios.

5    Defiéndeme, Señor, de la mano perversa, /

guárdame de los hombres violentos: * que preparan zancadillas a mis pasos.

6    Los soberbios me esconden trampas; *

los perversos me tienden una red /

y por el camino me colocan lazos.

7    Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»,

Señor, atiende a mis gritos de socorro;

8    Señor Dios, mi fuerte salvador,

que cubres mi cabeza el día de la batalla.

9    Señor, no le concedas sus deseos al malvado,

no des éxito a sus proyectos:

10  no levanten cabeza los que me cercan,

que los cubra la perfidia de sus labios;

11  que les lluevan encima brasas encendidas,

que caigan en hoyos y no puedan levantarse.

12  Que el deslenguado no se afirme en la tierra,

que al violento lo cace la desgracia.

13  Yo sé que el Señor hace justicia al afligido

y defiende el derecho del pobre.

14  Los justos alabarán tu nombre,

los honrados habitarán en tu presencia.

Gloria…

Antífonas

Defiéndeme, Señor, de los hombres violentos.

Antífonas

Guárdame, Señor, de la trampa que me han tendido.

SALMO 140 (141)

Los exhorto a ofrecer sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios… no se conformen a la mentalidad de este mundo… Estén alegres en la esperanza, sean fuertes en la tribulación, perseverantes en la oración (Rm 12,1.2.12).

1          Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

2          Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

3          Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

4          no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

5          Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, /

pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;*

yo seguiré rezando en sus desgracias.

6          Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

7          como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

8          Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

9          guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

10        Caigan los impíos en sus propias redes,

mientras yo escapo libre.

Gloria…

Antífonas

Guárdame, Señor, de la trampa que me han tendido.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA

De la primera carta de San Pedro 1P 1,18-21

Ustedes saben como fueron rescatados de la vana conducta heredada de sus padres: no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

Responsorios

V: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

R: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

V: Porque por tu Cruz redimiste al mundo.

R: Y te bendecimos.

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

R: Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos.

MAGNIFICAT

Antífona

Los sumos sacerdotes y los fariseos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y dejando la guardia.

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles / de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Los sumos sacerdotes y los fariseos aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y dejando la guardia.

  1.  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  1.  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

CANTICO FINAL (de rodillas)

Cristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte. Y muerte de Cruz. Por eso Dios lo exaltó y le dio un Nombre que está sobre todo nombre.

ORACION FINAL

Dios todopoderoso y eterno, cuyo Hijo descendió a los profundo de la tierra de donde también subió gloriosamente: concede a tus fieles, sepultados con él en el bautismo, alcanzar, por su resurrección, la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R. Amén

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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