VISPERAS (Viernes III de Pascua)

  1. Invocación inicial

V: Ven, oh Dios, en mi ayuda.

R: Apresúrate, Señor a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y el Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén. !Aleluya!

HIMNO

¿Dónde está, muerte, tu victoria?

¿Dónde está muerte, tu aguijón?

Todo es destello de su gloria,

brillante luz resurrección.

Fiesta es la lucha terminada,

vida es la muerte del Señor,

día la noche engalanada,

fulgor eterno de su amor.

Fuente perenne de la vida,

luz siempre viva de su don,

Cristo es ya vida siempre unida

a toda vida en aflicción.

Cuando la noche se avecina,

noche del hombre y su ilusión,

Cristo es ya luz que lo ilumina,

sol de su vida y corazón.

Demos al Padre la alabanza,

por Jesucristo, Hijo y Señor,

dénos su Espíritu esperanza

viva y eterna de su amor. Amén.

  1. Antífonas y Salmos

Antífona 1ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 143 (144)

Ustedes son los que han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les prepararé un reino, como el Padre lo ha preparado para mí, a fin que puedan comer y beber en la mesa de mi reino (Le 22,28-30).

1          Bendito el Señor, mi roca, *

que adiestra mis manos para el combate, /

mis dedos para la pelea;

2          mi bienhechor, mi alcázar,

baluarte donde me pongo a salvo,

mi escudo y mi refugio,

que me somete los pueblos.

3          Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?,

¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?

4          El hombre es igual que un soplo,

sus días, una sombra que pasa.

5          Señor, inclina tu cielo y desciende,

toca los montes, y echarán humo,

6          fulmina el rayo, y dispérsalos,

dispara tus flechas y desbarátalos.

7          Extiende la mano desde arriba: *

defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas, /

de la mano de los extranjeros,

8          cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

9          Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,

tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:

10        para ti que das la victoria a los reyes

y salvas a David, tu siervo.

Defiéndeme de la espada cruel,

11        sálvame de las manos de extranjeros:

cuya boca dice falsedades,

cuya diestra jura en falso.

12        Sean nuestros hijos un plantío,

crecidos desde su adolescencia;

nuestras hijas sean columnas talladas,

estructura de un templo;

13        que nuestros silos estén repletos

de frutos de toda especie;

que nuestros rebaños a millares /

se multipliquen en las praderas, *

14        y nuestros bueyes vengan cargados;

que no haya brechas ni aberturas,

ni alarma en nuestras plazas.

15        Dichoso el pueblo que esto tiene,

dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

Gloria…

Antífona 1ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 2da

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 140 (141)

Los exhorto a ofrecer sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios… no se conformen a la mentalidad de este mundo… Estén alegres en la esperanza, sean fuertes en la tribulación, perseverantes en la oración (Rm 12,1.2.12).

1          Señor, te estoy llamando, ven de prisa,

escucha mi voz cuando te llamo.

2          Suba mi oración como incienso en tu presencia,

el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.

3          Coloca, Señor, una guardia en mi boca,

un centinela a la puerta de mis labios;

4          no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,

a cometer crímenes y delitos;

ni que con los hombres malvados

participe en banquetes.

5          Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, /

pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;*

yo seguiré rezando en sus desgracias.

6          Sus jefes cayeron despeñados,

aunque escucharon mis palabras amables;

7          como una piedra de molino, rota por tierra,

están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.

8          Señor, mis ojos están vueltos a ti,

en ti me refugio, no me dejes indefenso;

9          guárdame del lazo que me han tendido,

de la trampa de los malhechores.

10        Caigan los impíos en sus propias redes,

mientras yo escapo libre.

Gloria…

Antífona 2da

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 3ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

SALMO 141 (142)

Abba, Padre, aparta de mí este cáliz… Vigilen y oren, el espíritu está atento, pero la carne es débil (Me 14,36.39).

2          A voz en grito clamo al Señor,

a voz en grito suplico al Señor;

3          desahogo ante él mis pesares, /

expongo ante él mi angustia, *

4          mientras me va faltando el aliento.

Pero tú conoces mis senderos, *

y que en el camino por donde avanzo /

me han escondido una trampa.

5          Mira a la derecha, fíjate:

nadie me hace caso;

no tengo adonde huir;

nadie mira por mi vida.

6          A ti, grito, Señor, *

te digo: «Tú eres mi refugio /

y mi lote en el país de la vida».

7          Atiende a mis clamores,

que estoy agotado;

líbrame de mis perseguidores,

que son más fuertes que yo;

8          sácame de la prisión,

y daré gracias a tu nombre:

me rodearán los justos,

cuando me devuelvas tu favor.

Gloria…

Antífona 3ra

Aleluya, aleluya, aleluya.

Antífona 4ta

Aleluya, aleluya, aleluya.

CÁNTICO DEL NUEVO TESTAMENTO: Rom 8,31-35; 37-39

A.        31 Si Dios está con nosotros

B.        ¿quién estará contra nosotros?

C.        32 Él que no perdonó a su Hijo, /

sino que lo entregó a la muerte por nosotros,*

D.        ¿cómo no nos dará todo con él?

A.        33 ¿Quién acusará a los elegidos de Dios?

B.        Dios es el que justifica. 34 ¿Quién condenará?

C.        ¿Será acaso Cristo que murió, más aún, resucitó,/

y está a la derecha de Dios. *

D.        y que intercede por nosotros?

A.        35 ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

B.        ¿La aflicción, la angustia, la persecución?,

C.        ¿el hambre, la desnudez?,

D.        ¿el peligro, la espada?

A.        37 Pero en todo esto vencemos fácilmente

D.        por aquél que nos ha amado.

A.        38 Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida,

B.        ni ángeles, ni principados; ni presente, ni futuro,

ni potencias,

C.        39 ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna, *

D.        podrá apartarnos del amor de Dios /

manifestado en Cristo Jesús Señor Nuestro.

Gloria…

Antífona 4ta

Aleluya, aleluya, aleluya.

  1. Lectura breve

De la carta a los Hebreos Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia, y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

  1. Responsorio

V: Quédate, Señor, con nosotros; !aleluya, aleluya!

R: Quédate, Señor, con nosotros; !aleluya, aleluya!

V: Porque cae ya la tarde.

R: !aleluya, aleluya!

V: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

V: Quédate, Señor, con nosotros; !aleluya, aleluya!

  1. Magnificat

Antífona

Padre: que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo sepa que Tú me has enviado. !Aleluya!

Cántico de la Virgen María (Le 1,46-55).

46        Proclama mi alma

la grandeza del Señor,

47        se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

48        porque ha mirado la humillación n de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones

49        porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo *

50        y su misericordia llega a sus fieles / de generación en generación.

51        Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

52        derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

53        a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

54        Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de la misericordia.

55 Como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abrahán y su descendencia, por siempre.

Gloria…

Antífona

Padre: que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo sepa que Tú me has enviado. !Aleluya!

  1.  

V: Señor, ten piedad

R: Cristo, ten piedad

V: Señor ten piedad

  •  

Padre Nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu Nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Oración

Te pedimos, Señor, que ya que nos has dado la gracia de conocer la resurrección de tu Hijo, nos concedas también que el Espíritu Santo, con su amor, nos haga resucitar a una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Amén.

V: Bendigamos al Señor

R: Demos gracias a Dios

OSB

Monasterio Benedictino del Paraguay. Fundada en 1984 por el Monasterio de Santa María de Los Toldos Argentina. Actualmente pertenecemos a la confederación Benedictina de la Santa Cruz del Cono Sur, formado por los monasterios, tanto de monjas y monjes que están en Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay.
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